Tiempo después recorre la nostalgia, la soledad y el desasosiego. Captura el obrar silencioso de la intemperie, aquello que acontece cuando no hay refugio.
Utilicé telas de mi familia, de uso cotidiano: sábanas, gasas, cortinas y manteles. Cada una de ellas tiene un pasado, una memoria de un tiempo vivido, que busco develar a través de la fotografía. Me quedo en silencio, escuchando qué tienen para decirme.
Al intervenir con mis telas los paisajes, encuentro metáforas que evocan el abandono, una experiencia que me ha atravesado y que busco plasmar en mi trabajo. Abandono es, para mí, la ausencia de miradas y de conexión: una vida a la intemperie, solitaria. La imagen fotográfica se convierte entonces en una forma de volver la mirada a aquello que ha sido olvidado.
